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viernes, 14 de marzo de 2008

Un día normal

Hace una hora nos levantamos, ya desayunamos, Andrés está ordenando la casa; Antara está mirando los dibujos animados y yo me preparo para cocinar. Es temprano pero almorzamos temprano, para que Andrés coma antes de irse al trabajo… pero me doy cuenta que necesito algo que ya no tengo o que simplemente olvidé comprar anoche… salgo corriendo, en el almacén de la esquina no tienen y debo ir al super (dos cuadras más)… corriendo llego a casa y empiezo a cocinar (al fin), pero Antara en un descuido se mojó al tirarse el agua del bebedero de la perra. Mientras Andrés se baña, cambio a la nena y a duras penas cocino. Comemos, Andrés casi ni termina su plato, cuando llega la hora de despedirnos. Antara queda llorando, le duele separarse de su papá.

Mientras miramos tele, logro que se quede dormida, entonces aprovecho a limpiar la cocina, bañarme y luego preparar el bolso de la gorda.

Ahora sí, estoy cambiada y maquillada, Antu no se despertó, asi que la subo al cochecito.

Caminamos las cinco cuadras de casa al jardín, toco timbre y dejo a la pequeña durmiente a su señorita. Estoy llegando muy justo a la biblioteca, por suerte solo queda a tres cuadras del jardín.

Llego, me siento en la comp., reviso el correo de la biblioteca, y entro al foro. Leo un poco acá y otro poco allá mientras saco una fotocopia, atiendo el teléfono o pienso como concretar esa idea de “referencia virtual”.

Son 18:15 salgo a buscar a mi nena hermosa. La pasó bien, se le nota en su sonrisa. Cantamos las tres cuadras a la biblioteca y al llegar a lo de Raúl, hacemos un alto para comprar galletitas y jugo.

En la biblioteca ya, comemos y mientras la gordita lee o juega con una muñeca, atiendo a algún usuario.

Es momento de cerrar, Antara señala un segundo antes lo que haré (casi nueve meses de rutina le enseñaron como se cierra): primero las persianas, apagamos las maquinas, luego las luces, y cerramos los dos sectores. Ah! Sin olvidarnos de apagar la luz de la escalera cuando bajamos.

Salimos hacemos los mandados, y vuelta a casa a cocinar.

Llegamos y mientras cocino Antara mira una peli. Luego comemos y a descansar. Pero Antu no pretende dormirse tan fácilmente. Nos lavamos los dientes, nos ponemos el pijama y acuesto a mi ángel en su cuna (que cada día le queda más chica). Tarda pero el sueño llega al fin… ¿saqué la basura?... ¡NO!... escucho el camión, y bueno, mañana será otro día…

mimo 4


Gracias Ro por el regalucho