A ver, que nadie se lleve las manos a la cabeza ni abra los ojos como dos huevos fritos por lo que voy a decir…pero al tiempito de nacer mi hijo, llegué a la siguiente conclusión: la maternidad no era lo que esperaba.
Demás esta decir que el parto me dolió, y mucho. No sólo la episiotomía sino también la cola, la cintura, los pechos, la cabeza y hasta las uñas.
A pesar de que se prendió a la teta sin muchas vueltas, mi bebe sufrió un descenso de peso porque la leche tardó unos días en bajar, no dormía mas de 40 minutos seguidos, lloraba mucho, cada vez que hacía caca se manchaba la ropa y hasta las sábanas (ni hablar del agraciado que en ese momento lo tuviera alzado), no toleraba quedarse en la cuna ni en el cochecito, ni en el bebesit ni en ningún lado que no fueran brazos.
Si salíamos en el cochecito él iba llorando a grito pelado lo que durara el paseo, lo que me hacía escuchar opiniones y consejos de un centenar de desconocidos, que en el 90% de los casos concluían con el clásico “
pobrecito tiene hambre”.
Si viajábamos en colectivo lloraba, en auto lloraba, cuando lo bañaba lloraba, cuando lo cambiaba lloraba, si lo dejaba con mi hermana lloraba, si me duchaba lloraba…... ¿Sigo?
Cuando consultaba a los pediatras (porque recurrí a mas de un profesional) se encogían de hombros y sonreían tontamente…”y…es un bebé”…”será su carácter”...”ya va a pasar...”. Claro, a partir de ahí empecé a justificar todos sus llantos: que será el calor, que los mosquitos, que el ruido, que los cólicos, que algún diente, que la angustia del 8º mes se le adelantó….en fin!
Cabe aclarar que el embarazo lo busqué por mas de un año y medio, así que tuve tiempo de leer, de informarme, de asistir a charlas, de consultar a varios doctores, pero por sobre todas las cosas
creo que idealicé demasiado….porque donde preguntaba todos coincidían en que la maternidad era algo mágico, inmaculado, bello…amor en su estado más puro.
Todo lindo.
Y no voy a negar que amo con todo mi corazón a mi hijo, lo adoro más que a nada en el mundo, pero ese sentimiento no fue instantáneo, no salió como un conejo de la galera en el momento del parto…mucho menos cuando dejé el sanatorio. Desde que lo ví lo cuidé, lo abracé, lo besé, lo mimé y lo protegí; nunca dejé de atenderlo e hice hasta lo imposible para que tome la teta (que al final no largó hasta los 22 meses), pero
a veces me pregunto si todo eso de los primeros días no fue sólo instinto.
Porque es difícil amar a alguien que nos altera tanto la vida, que hace que tengamos tantas dudas y preocupaciones, que nos obliga a dejar horarios, costumbres y salidas.
Hoy tiene 2 años y lo quiero hasta el cielo, lo amo más que cuando cumplió 1, y en ese momento sentía el triple de amor que cuando nació… El que quiera ponerse a hacer cálculos matemáticos y fórmulas varias bienvenido sea (seguramente ya van a salir estudios respecto al tema) pero quiero concluir con que cada día que pasa el sentimiento es más profundo, a medida que lo voy conociendo más todo mejora, el amor crece.
Así que para mí, la maternidad en los primeros días (o meses) esta sobrevaluada…demasiado photoshop para mi gusto…puro marketing o como quieran llamarlo, pero de todas maneras,
aun así tenga que pasarlo 10 veces más…vale la pena.
Verito