lunes, 25 de febrero de 2008

El rol de padre

Mi esposo, Andrés, escribió un día una crítica a la visión de Laura Gutman sobre la paternidad...
Se que en este blog se habla de maternidad... pero es interesante, y quiero compartirlo con ustedes:

El rol del padre como sostenedor emocional… creo que soy un tenedor, frío y reemplazable.

“que apenas molesta al varón en las noches interrumpidas por el llanto del recién nacido”, “la puérpera; que aun no encontró la ocasión para ir al baño!”, “varones en un mundo masculino”, “relacionarse directamente con el hijo es posible ahora que el varón tiene un interés genuino”. Frases de un hermoso material, el cual donde no me hace sentir un inepto por no cumplir con ciertas expectativas del padre (voy a asumir padre=hombre progenitor) moderno, que al parecer no distan de salir a cazar y defender la cueva, se mofa de las actividades que uno, al parecer excluido de este conjunto de padres, ha realizado, ocupado y dedicado tiempo en pos de brindar estabilidad emocional a la pareja (…cierto, pero a la pareja, a ambos) posibilitando tiempos de trabajo, estudio, ocio y cuidado de la niña a ambos.


Problemas de rol y de posturas… (ay! mi espalda)


A mi entender el artículo peca de ingenuo o falaz al generalizar, en primera instancia, e identificar con roles a cierto grupo humano específico. Al iniciar el texto creí que el título, “El rol del padre como sostenedor emocional”, carecía del artículo calificativo masculino previo a la palabra “padre”; es decir, que decía “El rol de padre…”, predisponiéndome a cierta génesis y uso de este rol. Ya que, a mi entender, “El rol del padre” asigna aspectos a aquel ser utópico que engloba las acciones de a quienes se denomina “padres”, mientras que “El rol de padre” plantea aspectos de la labor de este ser utópico que pueden asignarse o verse reflejadas en ciertas personas (más allá de los rangos o títulos sociales). La utilización de “rol” en el texto creo que es una inducción o bien es erróneo, ya que asigna a todos cualidades de algunos pocos para describir el accionar de todos.

En la actualidad la mujer sigue pariendo, y el padre sigue saliendo ileso físicamente de tal circunstancia; pero de ahí en más la mirada biologista, es decir que se atiene a aspectos y aptitudes meramente biofísicas, de la autora (… psicoterapeuta) y no una mirada social actual de las condiciones familiares post y pre-parto conlleva a varias conclusiones, por lo menos, de una frágil similitud con la realidad. Cada familia, un mundo; pero no islas aisladas para su análisis. Realizar esquemas unidireccionales para la comprensión de los vínculos emocionales me parece muy loable para una maestra de 6º o 7º grado; la dialéctica parece habérsele escapado a la interpretación de las relaciones interpersonales. Es claro, visual y hasta mecánico plantear un soporte independiente, estoico e indiferente de la cápsula madre-cría; seguramente esta postura del hombre cual Atlas resulta beneficioso para todos… los lectores. Pero la verdad es que a nuestro buen Atlas seguramente le gustaría meterse en el mundo que sostiene sobre sus sienes y a nuestra madre le interesaría pegarse una vuelta por la estratosfera del vinculo madre-cría para reafirmar su identidad de mujer, trabajadora, y demases que Ud. lector-a seguramente sabe. Supongo que la imagen que nosotros, humanos, intentamos proyectar frente a la sociedad puede cohibir deseos y negar verdades para personificar una familia feliz (padre cazador, madre amamantadora) pues así se lo estipula… ¿y quién carajo es “se” (de: “se lo estipula”), para decirme como vivir mi vida? ¿L. Gutman? ¿Mi madre? ¿Los compañeros de trabajo? ¿El verdulero? ¿El tipo de esa mirada torva cuando entro al colectivo con el carrito en una mano y Antara en la otra?

De lado dejo la visión subjetiva de una única autora, que al parecer desconoce casos donde la faltante o villana es la madre; aspectos importantes que creo de sumo interés para ver el accionar del padre… indiferente.


Puntos de vista; uno por cada ojo.


Tal vez, de hecho estoy seguro, de no hacer notar aspectos positivos del texto, que han de ser quirúrgicamente extraídos de un estilo literario pobre y de pretendido valor científico. Sin embargo, al pasar por los primeros párrafos queda en claro que el uso de metáforas y la anunciada escasez de lógica predominará.

Sería interesante, si bien triste, saber de alguien que albergue estas nociones luego de leer el libro en cuestión en la etapa de embarazo y luego delegue todas sus actividades “mundanas”, como trabajar, estudiar o de recreación, y controle y/o desanime la relación padre-hijo previa a los 2 años.

De cualquier modo, para esclarecer mi punto de vista, he de aclarar que a cualquier texto que induce a “ser” “alguien predeterminado” he de restarle valor; seguramente a los chicos les vendría bárbaro una guía para ser chicos y no ir averiguándolo día a día. Para aliviarle la lectura, mi buen lector, cítole un chiste de Liniers (humor: la mejor manera de comunicar verdades): Dos conocidos hablando, afortunadamente se llaman 1 y 2:
1: “Estoy leyendo un libro de autoayuda fantástico.”
2: “¿Lo escribiste vos?”
1: “N… No… Un señor… Lo compré.”
2: “Si no lo escribiste vos ¿cómo es de autoayuda? Si estás recibiendo consejos de otra persona es un libro de ayuda… autoayudarse no incluye a otro. Si me caigo al suelo y me levanto solo... eso es autoayuda.”…
2: “Por ahí deberías empezar por un diccionario…”

Pero me parece indudable que el compartir experiencias sirve, en mi opinión mas para quien narra que para quien obtiene información; cual válvula de escape de emociones que desbordan al común de las personas. Yo no quiero (esto no es lo mismo que “quiero no”) que tal o cual se entere, sepa y disfrute de que Antara camina por la pileta con la cabecita alzada para no tragar agua, solo quiero gritarlo porque la emoción ejerce tremenda presión en el pecho. Y claro, no simular, al menos, cierto interés sería una ofensa digna de un duelo.

Última reflexión; luego de leer la contratapa del libro. Asumiendo que cualquier obra es generadora de intercambio de opiniones, me propongo asimilar lo leído como una forma de plantear posición frente a cierta postura anacrónica y exagerada por parte de la autora para reafirmar así nociones propias. De ser así, me parece un gran logro literario… … pero mis esperanzas flaquean y la verdad es que lo único que lo salva de haber sido un mal uso de mi tiempo de ocio fue la muy lograda numeración de las páginas, de 121 a 142 una sucesión perfecta e indiscutible de números enteros; muy bonito.

Pero, en fin, sólo soy un hombre (con rol de padre o que es abarcado por la definición de rol de padre o que presta servicios cual padre en su rol… o ¡que padre! ¡Cómo hace un rol adelante!) leyendo algo que no debería; así que mejor me voy a lavar los platos y a cocinar el almuerzo que las muchachas han de volver de la plaza en cualquier momento… y que L. Gutman tenga piedad de mi rol.

10 comentarios:

Viviana dijo...

Creo haberte dicho ya que me parece una opinion inteligentisima, y nada mejor que un padre defendiendo su postura.

Gisela Ibarra dijo...

Totalmente. Se necesitan más papás involucrados, para que perdure más alla de la relación de pareja...
Si no estamos fritas, y luego no nos quejemos si el "don" no aparece más

Santiago dijo...

Clonemos a este hombre por favor!!
Que lindo es leer este tipo de opiniones de parte de un padre...

Anónimo dijo...

A mí me pareción muy bueno el libro, pero mi esposo puso el grito en el cielo!!!!! y con toda la razón, a veces la autora se sumerge en unas ideas sumamente machistas y hasta retrógradas.... creo que lo rescatable es la manera hermosa y fidedigna en la que describe las emociones por las que pasamos en el camino de ser mamás....

Gisela Ibarra dijo...

Si, Patty, tiene dos o tres cosas muy sentidas por las mamas, pero la vision que tiene sobre la paternidad apesta!!!

Sin mi marido creo que ahora no estaria en mi sano juicio, y sin SU apoyo yo no hubiese dado la teta. Mi esposo es padrazo, y si yo faltara juro que a mi hija no le faltaria nada menos amor...

Aye dijo...

Es un poco atrasado mi comentario, pero recien estoy leyendo, releyendo y pasenado por el blog....A decir verdad opino lo mismo que tu marido: que tenga cuidado del rol!! Las epocas cambian y las familas cambian, la autora tiene una vision bastante retrograda de la paternidad y sin mi pareja (no marido) hace rato que sería otra de las internadas en el Borda (neurosiquiátrico conocido). SALÚD PADRAZOS!!

Gisela Ibarra dijo...

Gracias Aye, se va a poner contnto mi marido por tu comentario!

y gracias por descubrirnos y leernos!

Niño Daemonio dijo...

Recien leo estos comentarios, y aunque me es difícil la lectura por que no comprendo mucho de los "idioms", puedo detectar algunos razgos generales. MI esposa esta leyendo un libro de Laura G. (La Crianza), y me ha hecho algunas apreciaciones que le parecen interesantes. Sin embargo a mi (esposo) no congenio con la mayoria de sus comentarios (de Laura G.), y logro detectar que busca aislar al padre de la familia, centrandose en la relación madre-hijo, reduciendolo a un mero articulo de lujo.
Creia (antes de ver este blog)que solo eran ideas mias, sin embargo veo que no estoy muy lejos de otros comentarios.

Quisiera pensar que las personas que leean los libros de Laura G., tengan el suficiente criterio para exponer sus ideas con su pareja, antes de dejar que permen y modifiquen estos criterios en su base de creencias o estereotipos respecto de su relación (de pareja).

En fin, tengo la suerte de poder discutir estos apectos abiertamente con mi esposa, sin entrar en apasionamientos. Cuando termine ella y después yo de leer el libro les dejaré algunas apreciaciones.

Saludos.

Gisela Ibarra dijo...

Gracias por tu comentario Niño, mi marido se va a sentir muy contento de que compartan su visión.

Esperamos tu comentario del libro, y les mandamos un gran abrazo a vos y tu mujer.

Vicky O dijo...

Buenísimo, ídolo total tu marido. y muy gracioso por cierto.
Y lo loco es que tanta gente sigue a esta mujer!
Un beso a ambos!
Vicky O

Obvio que estás invitado a escribir en el rincón del Padre.