viernes, 6 de febrero de 2009

Mamística de febrero

Y retomamos con las mamás invitadas. Este mes nos acompañará Cecilia, una amigota que tengo el agrado de tener, que vive en Escocia con su hermosa familia y que espero para abril... ¿no Ceci?

Espero que disfruten de sus vivencias.

Trabajo y maternidad

Parece simple. En la actualidad la mayoría de las madres trabajan un rato fuera del hogar. Y si la mayoría puede, nosotras también... pero no es tan simple...

Me di cuenta que esas mujeres independientes que trabajan 8 horas fuera del hogar (y a veces más), que además estudian y van a clase de canto, esas señoras tienen algo de ayuda: las madres y suegras... ¡Me lo hubiesen avisado con tiempo señores!

Con Antara aun no había sufrido tanto, era complicado pero las opciones eran más simples... pero ahora:

Andres que trabaja afuera y hay tres días de la semana que no puedo contar con él

Mi horario de la biblio, que al salir a las 20 hs, no encuentro guardería o jardín maternal...

Antara, y su nuevo horario escolar hasta las 17 hs...

Y obviamente, esta mamística en apuros no cuenta con madre o suegra para que tapen algunos baches...

Entonces: ¿llevamos a Uli a la guardería hasta las 6?, ¿Luego los cuido en la biblioteca?, ¿Contratamos a alguien que los cuide en casa?, ¿Dejo de trabajar? (está ultima está fuera de la mesa... yo NECESITO trabajar, amo trabajar)

Hoy empieza una amiga a cuidar a Antara y ruego que todo marche bien...

No es imposible, nada lo es, pero de ahora en más no se me hagan las cocoritas las que tienen más de un par de manos... ellas no están en apuros...

Nota del editor: Esta entrada fue escrita por una madre que mientras escribía daba la teta al crio menor y trataba de entender a su primogénita que andaba necesitando algo que aun no pudo decifrar

Hagan click en la imagen para verla más grande... Maitena entiende perfectamente a esta mamística en apuros

jueves, 24 de julio de 2008

el segundo embarazo

Estar embarazada por segunda vez es tan raro como la primera... pero diferente

En lo personal no estoy tan ilusionada ni pendiente de la panza, a veces hasta ni la noto, y eso que es para notar…

Es verdad que esta vez me tomó más ocupada, y mi vida parece no tener un buena estabilidad emocional: Antara que me requiere igual o más que antes, estar trabajando con más responsabilidades que en mi trabajo anterior, estudiar, cosa que con Antara no hice… todo me lleva más tiempo. Andrés solo estudiaba un par de días a la semana cuando esperábamos a Antara así que al estar solos la panza ocupaba toda nuestra energía. Ahora no solo tiene un trabajo que lo obliga a separarse de nosotras medio día (12 horas o más) sino que además el tiempo libre lo divide con Antara, conmigo… y la panza.

En síntesis, parece que esta pobre panza tiene papis a tiempo parcial, y casi pasa desapercibida, si no fuese que las patadas que el peque da nos hace recordar que efectivamente, ahí esta. Espero que al llegar no nos demande el tiempo que no le dedicamos cuando estaba acunado en la panza… porque no se de dónde vamos a sacar el tiempo…

Pero en definitiva… que raro es estar embarazada. Sentirse una maquina que esta creando vida… vida… ¿no es maravilloso? Si lo es, a pesar de todo, este estado es una maravilla que no deja de sorprenderme.

domingo, 29 de junio de 2008

El pequeño sufrimiento de ser madre

En cierta ocasión, alguien me dijo que los hijos no eran tan inteligentes como creían los padres ni tas zoquetes como creían los vecinos.

Pero a sabiendas de todo eso, como madre, siento que se me hunde el mundo, cada vez que miro a mi hija pequeña, ahora enferma... y aunque es un simple catarro, me cambiaría por ella y sufriría en este momento su dolor de cabeza, su fiebre, su tos, su dolor de garganta...

En circunstancias así, es cuando comprendo a mi madre, el día que me dijo (justo a mi lado y a punto de nacer mi hija pequeña), que ella prefería volver a sufrir un parto, antes de ver como su hija lo estaba sufriendo.

Siempre (desde que tengo recuerdo) quise ser madre, porque siempre envidié la relación especial que siente una madre hacia sus hijos. Quería sentirla... y aunque tengo asumido que el amor de madre reporta mucho sufrimiento, por el dolor que puede sufrir ese hijo durante toda su vida... jamás me arrepentiré de haber querido ser madre y de dar vida.

Y otro post de amores, aunque éste lleve un catarro incluido:

Te quiero mamá.

Te quiero Estel.

Te quiero Ithilien.

Y gracias a todos vosotras, madres al igual que yo, por estar ahí, leyendo y dejando vuestro pequeño granito de arena.

jueves, 26 de junio de 2008

Un poco de mi

Los que me leen, me conocen un poco como madre. Aceptando, claro, que soy yo la que decido qué y cuándo contar. También soy gruñona y me gustaría tener más paciencia con mis pequeñas leonas, aunque hay personas de mi entorno cercano que difieren de esta opinión mía. Mi amiga Aurora me confesó no hace mucho que le gustaría tener la paciencia (carita de sorpresa que puse cuando lo dijo) que tengo yo con los niños y mi vecina Pepi comentó que envidia la relación que mantengo con mis hijas, íntima, directa, confiada, como si de un grupo de amigas fuéramos. Pero mis hijas son eso... mis hijas, no mis amigas y yo soy su madre; tal vez la razón de esa confianza es que siempre creí que si quieres que alguien confíe en ti, eres tú quien primero debes dar esa confianza, confesando tus propios errores. Nunca tuve ese tipo de relación con mi padre y me prometí que mis hijas creerían en mi porque yo respetaría sus propias ideas aunque difirieran de las mías. Hasta ahora he cumplido, aunque con Estel en plena adolescencia e Ithilien rozándola, sigo con mi miedo a no saber enfrentarme a auténticos problemas.

Pero también soy mujer... y mujer enamorada por más señas. Y hoy quería contaros un poco más de mi, como mujer, como persona, como ser humano con una personalidad definida y que ha tardado casi cuarenta años en aceptarse tal y como es.


Escrito el 6 de febrero del 2006.

Mimos

Me gusta mimar.

Me gusta mirar y dejar caer una caricia con el dorso de mi mano en la mejilla. Me gusta dar un beso en el cuello. Me gusta abrazar por la espalda cuando menos me esperan. Me gusta decir un "te quiero" diez veces seguidas. Me gusta escribir una carta. Me gusta dedicar una canción.

Y me gusta que me mimen también, claro, pero me gusta sobre todo, observar las reacciones cuando mimo.

Pero las personas somos distintas.

Hay personas que consideran los mimos un absurdo anacrónico, solo aptos para niños (y en ocasiones, sólo para bebés). Hay personas que no miman porque sencillamente, no les sale, no les han educado en ellos. Hay personas que consideran los mimos como una forma de conquistar a una pareja y una vez consiguido, los olvidan.

Hay personas, a las que sencillamente, les repatéan que los mimen, sin más.

Y todos tenemos derecho a que respeten nuestra forma de ser, nuestras decisiones.

Los problemas surgen cuando usamos los mimos a nuestra conveniencia y después olvidamos. Cuando sólo nos acordamos de mimar si necesitamos algo a cambio: "el sábado le prometí salir pero es el partido y quiero verlo con mis amigos... la mimo un poquito, unos besitos por aquí, un que bien te sienta ese vestido por allá y cuando esté contenta, le digo lo del partido". Cuando una persona que necesita recibir mimos, se tropieza con una pareja que los considera absurdos. O cuando la persona que necesita mimar para demostrar un amor, le cortan con un: "No hace falta que me digas que me quieres cada 5 minutos, ya lo sé... Así que tampoco esperes que yo te lo diga".

Como siempre, la solución está en el respeto mutuo, pero aunque todos lo sabemos... ¡qué nos cuesta aplicarlo!.

Como ya he declarado antes, soy una persona muy mimosa, es necesidad mía, demostrar constantemente mi amor. Reconozco que a algunas personas puedo resultarle pueril o inmadura... incluso pesada. Pero tengo la enorme suerte de haberme enamorado de una persona que necesita de los mimos tanto como yo.

Así que como el que avisa, no es traidor, que nadie se asuste si al tropezar con nosotros, nos encuentran hablandonos como niños pequeños, con piropos constantes o dándonos miles de besos.

Me gusta mimar.

Y a mi caballero le gusta mimarme. Me considero una maia muy afortunada.

Y como éste post va de mimos... os mando un buen montón para todos vosotros, de esta maia empalagosa y besucona.

Nota: Los mimos no son necesarios para vivir, pero si son capaces de dejarnos una sonrisa en la cara ¿por qué no darlos con más frecuencia? al fin y al cabo, son gratis.

viernes, 20 de junio de 2008

Una nueva pareja

Cuando tomé la decisión de romper mi matrimonio, asumí que a mi edad y con dos hijas, lo principal serían ellas y pasaría el resto de mi vida sola; Teniendo el antecedente de mi madre, que quedó viuda a los 37 años y ahora, a sus 66 años, no ha vuelto a tener pareja. Tampoco me importó mucho. Cuando te hacen daño terminas muy resentida, aunque tu lógica te dicte que no todos los hombres (ni las mujeres) tienen por qué comportarse igual.

Al principio recelas de todos los hombres. Todos quieren hacerte daño, aprovecharse y pasar por completo de ti, como mujer y ser humano. Una mala primera experiencia en ese aspecto confirmó mi idea inicial. Con el tiempo, aceptas tener algún amigo masculino. Cuando las heridas van curándose, simplemente por el paso del tiempo, un día descubres que te has vuelto a enamorar ¿Cómo ha sido?

Y los miedos vuelven. Estás enamorada ¿aceptará él tu papel de madre? ¿tus hijas se opondrán a que comiences una nueva relación con alguien que no es su padre?

Tomas tus decisiones otra vez. Ellas son lo primero, tienes que contar con su aprobación, por mucho que duela si ésta es negativa. No impondré que quieran a mi nuevo novio y por tanto, si no lo aceptan, no comenzaré una nueva relación.

La primera sorpresa. Los niños identifican el cariño a la primera, el auténtico. Con sonrisas y regalos caros solo te los ganas por un rato. No sé como lo hizo, pero Monty acabó con su recelo en pocos minutos y al ratito, la pequeña Ithilien le preguntó si me había pedido ya ser su novia.

Aunque no sé de que me extraño, cuando semanas antes habíamos tenido esta conversación:

Escrito el 15 de septiembre del 2005

Condiciones para ser el nuevo novio de mami.

Hace unos meses, a Wendeling le contaron la conversación que tuvo el padre de sus hijas con estás, sobre una nueva novia y las condiciones que debía cumplir... hoy le ha tocado a ella:

Wendeling: ¿y si os digo que tengo novio?

Estel: ¿le has dicho que si? ¿qué vas a ser su novia?

- Estoy esperando a ver vuestra reacción.

- Bueno, para que sea tu novio, tiene que ser buena persona.

- Ajá... ¿alguna condición más? ¿tiene que ser guapo?

- Eso da igual... tiene que quererte mucho

- En eso tienes razón... y supongo que yo también tengo que quererle a él.

- ¡Pues claro! Si no lo quieres... ¿para que tienes novio?... y también tiene que cuidarte.

- ¿Y quereros a vosotras?

- Si es bueno y te quiere a ti, seguro que es bueno con nosotras también... tú no le vas a decir que si a alguien que no nos quiere.

En ese momento Wendeling no ha podido aguantar más y le ha dado un enorme abrazo a su hija... a pesar de creer conocerla, sigue asombrándole la madurez que siempre ha demostrado.

- Nunca aceptaría a alguien que no os quisiera a vosotras, en eso puedes estar muy segura.

Nota: Y después de todas las condiciones que le impusieron a una posible novia de su padre... creo que no he salido mal parada.