Pero si hay algo que no soporto de mis hijas, es que se conviertan en auténticas leonas, desmelenadas, peleándose por un juguete, por un trozo de chocolate, o por un "quítate de ahí que me estorbas".
Cuando era niña, viviendo mi infancia con mis abuelos, lejos de mis padres que habían emigrado a otro país, llevándose a mi hermano bebé; cuando era niña echada mucho de menos tener alguien con quien compartir mi vida en familia. Sí, tenía amigas y a mis tíos y abuelos, pero yo quería alguien más íntimo con el que pudiera guardar esos secretos que somos incapaces de desvelar a nuestros mayores... Cuando era niña quería tener a mi hermano cerca. Recuerdo contar a mis compañeros en clase que tenía un hermano, toda orgullosa de ello, como si fuera la única niña del mundo que tuviera uno, porque mi hermano, por ser lejano, por no conocerlo, era un ser especial y maravilloso.
Así que cuando nació la pequeña Ithilien, lo primero que pensé es que Estel no estaría sola, tendría una hermana con la que compartir todos esos secretos e historias que los mayores no podemos conocer. Olvidé que por razón de cercanía, por compartir familia, padres, casa, en ocasiones hasta ropa y tantas cosas, lo más seguro es que aparecieran también los celos y las peleas.
Mis leonas, como buenas hermanas, han tenido de todo, momentos especiales en las que disfruto viéndolas jugar juntas, momentos solitarios en que cada una se esconde en su mundo privado (la mayor con mucha más frecuencia que la pequeña) y auténticas hecatombes provocados por quítame de ahí una mota de polvo, invisible... que solo ellas pueden ver.
Escrito el 13 de diciembre del 2004
¡¡LA GORRA ES MÍA!!
Mañana excursión en el colegio de mis hijas, llevan esperándola desde hace al menos un mes, contando los días que faltan para ir al "Aula de la Naturaleza" en pleno parque natural de los montes de Málaga, recordándome constantemente que debía pagar la excursión, preparando las mochilas... incluso tomando decisiones de la ropa que deben usar y zapatos... comida que debo prepararles para la excursión. Hasta aquí todo bien.
Pero acaba de estallar el problema.
En casa hay dos gorras, una en rojo con un Mickie Mouse y otra en rosa, con Minnie Mouse. Cuando las compré en su momento, cada una de mis hijas escogió una de ellas y no hubo ningún problema. Pero hoy resulta que las dos quieren la misma, la de color rosa. Y no podéis imaginaros la que se ha montado en casa.
¡¡¡¡¡AAAAAAAGGGGGGGHHHHHHHH!!!!
- ¡LA GORRA ES MÍA!
-¡NO, MÍA, QUE LA ESCOGÍ YO, LA TUYA ES LA ROJA!
-¡MI COLOR FAVORITO ES EL ROSA, YO NO PUDE ESCOGER LA ROJA! ¡LA GORRA ES MÍA!
-¿A qué no, mamá? MÍAAAAAAAAAA
PLAFFFFF (para él que no lo ha entendido, onomatopeya de un buen hostión).
No me gusta intervenir en las peleas de mis hijas, antes o después, entre ellas terminan arreglándose, pero cuando he escuchado el tortazo, no he tenido más remedio que hacerlo.
Lo más curioso de todo, es que ellas saben perfectamente que no me gustan que se peguen, así que para evitar el castigo... nadie ha pegado a nadie. Me he quedado algo sorprendida cuando he preguntado y según ellas ninguna ha golpeado y por descontado, ninguna ha recibido el guantazo.
Eso si, no han cedido un ápice en la gorra rosa, las dos siguen queriéndola.
Y aquí me tenéis, intentado tomar una decisión salomónica por la dichosa gorrita rosa (lo peor de todo, es que no recuerdo quien fue la que pidió esa gorrita).
Nota: ¿Alguien estaría interesado en adoptar ocasionalmente una niña? Doy a escoger: 8 años o 7 años, rubia o morena, madura (a ratos, hoy nada de nada...) o cabezota, introvertida o extrovertida... ¿alguien da mas?
AAAAAGGGGGGGHHHHHHH!!!!! ¿En qué andaría pensando yo cuando decidí que tener un hijo era lo mejor de mi vida?
Y a pesar de todo. No sabría vivir sin ellas.
Aunque el tiempo ha pasado y todo esto ocurrió hace cuatro años, siguen comportándose exactamente igual... miedo me da cuando empiecen a pelearse por la ropa... o por los chicos.
3 comentarios:
me encantó leer lo que paso!!! aunque no me hubiese gustado ser la que recibió el cachetazo...jajajaj!!!
Son unas nenas preciosas!!!
Te felicito mami!
Que hermoso relato a pesar del tortazo!
Y es asi amiga yo que he tenido hermanos las peleas por una u otra cosa estan a flor de piel! pero asi tambien el compañerismo, apoyo, cariño y amor mutuo a pesar de todo!
Asi que no te preocupes es parte del crecimiento!
Besitos!
Ay wen, me transportaste tanto, que lindo este relato, vaya que vivencias y que cachetazo. jiji
Publicar un comentario